Pfff: Masashi Kishimoto es un Inepto

Sí, a no muchos les parecerá novedoso esta afirmación sobre el autor de Naruto.

Pero esta última semana, ha confirmado la confirmación que lo confirma.

Como muchos de vosotros sabréis, cada semana la WSJ publica, si no hay contratiempos, un capítulo de sus series semanales. Evidentemente, se requiere trabajar con tiempo, así que cada semana los autores entregan el capítulo que verá la luz aproximadamente el mes siguiente. Es decir, si esta semana aparece el capítulo 100 en la revista, el autor ha entregado a su editor el 103 o el 104 o el 105, por ejemplo.

Ahora bien: ¿Cómo se puede observar si un autor improvisa sobre la marcha sus capítulos?

Supongamos que sale el capítulo 100 de Naruto y el 100 de Bleach esta semana.
Si en el de Bleach, se produce un power-up de su protagonista, puedo pronosticar, con un 85% de posibilidad de acertar, que en el capítulo 104 de Naruto, su protagonista tendrá un power-up.

Efectivamente, cuando sale la revista, el autor de Naruto leerá Bleach, y verá que hay un power-up, que añadirá en el siguiente capítulo que entregará al editor. Y quien dice power-up, dice refuerzos.

Este ciclo lleva produciéndose desde hace tiempo. Es lo que tiene que los autores de ambas series compitan entre ellos para ganar el derecho a presumir de tener el peor manga importante de la WSJ.

Pero esta semana, descaradamente, en Naruto se ha incluido el inicio de una gran guerra en su serie. Casualmente, hace poco más de un mes, empezó una gran guerra en otra serie de la WSJ.

Pfff... Kishimoto, retírate. Ya.
No me hagas ir.

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domingo, 11 de octubre de 2009

Pffff: Trinarutanjus

Hace años, me quedé a dormir un fin de semana en casa de un amigo de toda la vida.
A él le dejaron unos cuantos cómics, de una serie que la que no había oído hablar: Naruto.

Tras unos primeros capítulos regulares, llegó el punto donde me gustó, la saga de Zabuza.
En ella se dejaban establecidos los niveles de habilidad, dando sensación de cohesión interna, y las estrategias en los combates, dando un mínimo de frescura en el panorama de series que conocía yo por entonces, que no eran demasiadas (Kenshin, Dragonball, Ranma ½... lo que ponían en la tele, vamos).

Con el buen sabor de boca de los combates de Zabuza, busco información de la serie, y me bajo los episodios de anime, y cuando tengo dinero, voy comprando los volúmenes que saca Glénat.

De hecho, de allí nació mi nick.

Pero lo mejor estaba por llegar, con la saga del examen, donde abundan personajes carismáticos, habilidades interesantes, y las buenas estrategias planificadas que tanto me gustaron al principio.

Después del espectacular combate de Lee, la saga fue acabando con un buen nivel.
Pero ya le quedaba poco...

Le quedaba poco para pasar de ser una serie regular, con potencial, una Fanta, con alegría, con sabor, con vidilla, a convertirse en basura gigante, en un desperdicio de papel, en un Trinaranjus, sin gusto, sin gas, sin calidad (a quien le guste la trina y no le haga gracia esta broma... go get a Fanta! :-p). De sabor naranja, claro.

Y le quedaba poco, porque empezó la rutina de Naruto desde entonces hasta ahora: sagas de relleno.
Y no, no me refiero a la exageración de rellenos que hizo Studio Pierrot con el anime.

NARUTO
(ナルト)

NARUTO, obra de Masashi Kishimoto, trata de un ninja que va de naranja. Todos sabemos que los ninjas han de ser discretos e invisibles, como si no existieran. Pero ojalá lo que no existiera fuera la serie.

Básicamente, porque tras lo regular e incluso bueno que ya he comentado, luego empezó la basura.

Saga de entrenamiento que no sirve para nada, saga del barril donde el único avance en la historia se podría hacer en tres capítulos, saga de combates aleatorios donde no pasa nada, saga de la novia del autor (Sasuke), saga de liquidación de Akatsuki, saga de Pain... horrible.

Horrible no únicamente por la historia horrible, que Kishimoto improvisa horriblemente semana a semana, ni por el dibujo horrible, si no, para mí, por la horrible coherencia interna de la serie y por las horribles sacadas de manga no jutsu, que no son ni una ni dos ni trece... más más.

Porque si estableces niveles, mantente a ellos. Un novato no dominará una técnica de nivel superior.

Y si explicas al principio como funcionan las cosas, no las cambies cuando te dé la gana. Si querías introducir elementos al chakra, haberlo hecho al principio, cuando explicabas como funcionaba el chakra.

Y cuando escribas el diálogo, no la cagues a cada frase. Porque si defines energia natural, chakra, chakra de sabio, luego no los utilices indistintamente, porque no són reemplazables.

Y cuando escribas tu propia historia, no te la pases por el forro con sacadas de la manga. Ahora muere, ahora no está muerto, aún no muere, ahora muere, ahora lo resucito porque me da la gana.

Y cuando tu ídolo sexual sea tu propio personaje, Sasuke, pues controlate. No lo hagas ultramegasuperfuerte porque te da la gana, saltándote todo lo establecido. Dedícate al dōjinshi.

Pero bueno, por desgracia, Naruto tiene para largo, ya que tiene un fanbase horriblemente grande, conocido como el Ejército Narutard (Naruto + Retard), a los que les parecerá bien cualquier cosa, por muy estúpida que sea. Y és que a la Weekly Shōnen Jump, lo que le interesa es vender volúmenes y que sus series sean populares, así que aunque tengan basura en su semanario, mientras tenga adoradores sin vista, sin criterio, sin barba y sin demasiadas luces, seguirá existiendo esa basura.

Basura que forma parte de las Tres Grandes de la WSJ, y curiosamente, dos de las Tres, son basura enorme. Para que te fíes del criterio de miles y miles de críos y crías híper hormonados y cerrados...

Paso de poner fotos, por respeto a los lectores, al blog, y a internet.

Pfff... que se acabe ya...
Pfff... que no dejen a Kishimoto volver a dibujar...
Pfff... que a la WSJ le importe la calidad de sus series...

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miércoles, 15 de julio de 2009