Pffff: Trinarutanjus

Hace años, me quedé a dormir un fin de semana en casa de un amigo de toda la vida.
A él le dejaron unos cuantos cómics, de una serie que la que no había oído hablar: Naruto.

Tras unos primeros capítulos regulares, llegó el punto donde me gustó, la saga de Zabuza.
En ella se dejaban establecidos los niveles de habilidad, dando sensación de cohesión interna, y las estrategias en los combates, dando un mínimo de frescura en el panorama de series que conocía yo por entonces, que no eran demasiadas (Kenshin, Dragonball, Ranma ½... lo que ponían en la tele, vamos).

Con el buen sabor de boca de los combates de Zabuza, busco información de la serie, y me bajo los episodios de anime, y cuando tengo dinero, voy comprando los volúmenes que saca Glénat.

De hecho, de allí nació mi nick.

Pero lo mejor estaba por llegar, con la saga del examen, donde abundan personajes carismáticos, habilidades interesantes, y las buenas estrategias planificadas que tanto me gustaron al principio.

Después del espectacular combate de Lee, la saga fue acabando con un buen nivel.
Pero ya le quedaba poco...

Le quedaba poco para pasar de ser una serie regular, con potencial, una Fanta, con alegría, con sabor, con vidilla, a convertirse en basura gigante, en un desperdicio de papel, en un Trinaranjus, sin gusto, sin gas, sin calidad (a quien le guste la trina y no le haga gracia esta broma... go get a Fanta! :-p). De sabor naranja, claro.

Y le quedaba poco, porque empezó la rutina de Naruto desde entonces hasta ahora: sagas de relleno.
Y no, no me refiero a la exageración de rellenos que hizo Studio Pierrot con el anime.

NARUTO
(ナルト)

NARUTO, obra de Masashi Kishimoto, trata de un ninja que va de naranja. Todos sabemos que los ninjas han de ser discretos e invisibles, como si no existieran. Pero ojalá lo que no existiera fuera la serie.

Básicamente, porque tras lo regular e incluso bueno que ya he comentado, luego empezó la basura.

Saga de entrenamiento que no sirve para nada, saga del barril donde el único avance en la historia se podría hacer en tres capítulos, saga de combates aleatorios donde no pasa nada, saga de la novia del autor (Sasuke), saga de liquidación de Akatsuki, saga de Pain... horrible.

Horrible no únicamente por la historia horrible, que Kishimoto improvisa horriblemente semana a semana, ni por el dibujo horrible, si no, para mí, por la horrible coherencia interna de la serie y por las horribles sacadas de manga no jutsu, que no son ni una ni dos ni trece... más más.

Porque si estableces niveles, mantente a ellos. Un novato no dominará una técnica de nivel superior.

Y si explicas al principio como funcionan las cosas, no las cambies cuando te dé la gana. Si querías introducir elementos al chakra, haberlo hecho al principio, cuando explicabas como funcionaba el chakra.

Y cuando escribas el diálogo, no la cagues a cada frase. Porque si defines energia natural, chakra, chakra de sabio, luego no los utilices indistintamente, porque no són reemplazables.

Y cuando escribas tu propia historia, no te la pases por el forro con sacadas de la manga. Ahora muere, ahora no está muerto, aún no muere, ahora muere, ahora lo resucito porque me da la gana.

Y cuando tu ídolo sexual sea tu propio personaje, Sasuke, pues controlate. No lo hagas ultramegasuperfuerte porque te da la gana, saltándote todo lo establecido. Dedícate al dōjinshi.

Pero bueno, por desgracia, Naruto tiene para largo, ya que tiene un fanbase horriblemente grande, conocido como el Ejército Narutard (Naruto + Retard), a los que les parecerá bien cualquier cosa, por muy estúpida que sea. Y és que a la Weekly Shōnen Jump, lo que le interesa es vender volúmenes y que sus series sean populares, así que aunque tengan basura en su semanario, mientras tenga adoradores sin vista, sin criterio, sin barba y sin demasiadas luces, seguirá existiendo esa basura.

Basura que forma parte de las Tres Grandes de la WSJ, y curiosamente, dos de las Tres, son basura enorme. Para que te fíes del criterio de miles y miles de críos y crías híper hormonados y cerrados...

Paso de poner fotos, por respeto a los lectores, al blog, y a internet.

Pfff... que se acabe ya...
Pfff... que no dejen a Kishimoto volver a dibujar...
Pfff... que a la WSJ le importe la calidad de sus series...

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miércoles, 15 de julio de 2009

Pfff: Matamoscas + Tyco Radio Control

En el pasado reciente, se hizo famoso un vídeo de Barack Obama matando a una mosca.

Lo que no se explica es que tuvo que pagar el copyright © a un grupo de cuatro cuarentonas, ya que utilizó su "nombre": Ageha Ohkawa, Mokona Apapa, Tsubaki Nekoi y Satsuki Igarashi, las CLAMP.

Hay quien dice que dibujan bien, mientras que otros aseguran que únicamente dan al público lo poco que quiere. Porque con poner a una pandilla de tíos (más o menos andróginos, según se tercie) con extremidades exageradamente grandes y exageradamente delgadas y rodearlos de tías pavas y tontas, la mayoría de las fans de CLAMP tienen más que suficiente. Normal. La calidad digo.

Y si una cosa funciona, ¿Para qué tocarla?

Eso es lo que deben pensar al hacer Tsubasa-RESERVoir CHRoNiCLE, TRC para abreviar.

Que por cierto, g e n i a l ese toque de pava adolescente que escribe en su fotoloj, en su maispeis, en su twenty i en su mesenller frases con mayúsculas y minúsculas indiscriminadamente, torturando la vista.
Me juego lo que queráis que las CLAMP, en cada frase, hay 15 emoticonos y 3 letras sueltas.

Tsubasa-RESERVoir CHRoNiCLE
(ツバサ-RESERVoir CHRoNiCLE)

En el pais de Clow (antiguo conocido de Cardcaptor Sakura), Syaoran (antiguo conocido de Cardcaptor Sakura) regresa a su hogar tras haberse pasado un largo tiempo en una excavación de... unas cosas muy enterradas.

Después de tanto tiempo deseándolo, por fin se rencuentra con su amiga de toda la vida (y evidentemente, antigua conocida de Cardcaptor Sakura), Sakura, que casualmente es la princesa del reino (©Disney), que le acogió cuando el padre de Syaoran murió (©Disney, y seguro que también es un príncipe).

Tras unos cuantos reencuentros con secundarios (antiguos secundarios conocidos de Cardcaptor Sakura), Sakura observa extrañada unas extrañas ruinas que extrañamente emiten un extraño ruido extraño.

Pero como no es demasiado interesante, se va a ver a su amigo Syaoran a la excavación.

Como es bien sabido, en las excavaciones abundan los elementos místicos, antiguos, y raros, ya sea el Arca Perdida, o un círculo extraño que claramente se parece a un típico círculo mágico. Las leyes del multiverso ahora entran en juego, porque no hay elemento mágico claramente trampa que no sea pisado por princesa protagonista claramente tonta dejándola claramente dormida (©Disney). Este círculo en particular, provoca que aparezcan alas a Sakura, que únicamente sirven para desperdigar las plumas, dejándolo todo hecho un asco.

Todo el mundo sabe que las plumas representan a la memoria, y que estas viajan entre dimensiones (claro, cuando el viento interdimensional sopla...), así que el protagonista enamorado de la protagonista enamorada empieza un viaje por el multiverso, a ver quien la tiene más larga. Lo normal, vamos.

Durante más de 21 tomos, y los que vengan, irán apareciendo personajes (antiguos conocidos de series CLAMP), y cuando las ideas son escasas, pues se improvisa y se juega con el multiverso, es decir, viajes temporales hacia el pasado, viajes temporales hacia el futuro, realidades alternativas, clones, clones malos del bueno, clones buenos del malo, el malo es el bueno, el bueno es el malo...

Lo más gracioso, es que después de que un manga tira por un camino claramente aleatorio, donde ponen en un dado las posibilidades (1 - Volver a tirar; 2 - Clon de protagonista; 3 - Cambio de dimensión; 4 - Flashback; 5 - Relleno fanservice; 6 - Vacaciones), este pueda seguir vendiendo la friolera de volúmenes que vende. Para llevarlo a Cuarto Milenio.

Porque vale, lo que le gusta a las seguidoras de CLAMP es Sakura y Syaoran que se quieren pero son demasiado tontos como para decírselo. Que yo de pequeño también miraba CCS, pero no hay que quedarse atascados a los 7 años. Porque a ver, no creo que sea tan difícil ver que os están tomando el pelo. Y no, no me vengas con kyaaaa.

Total, que no ha de ser tan caro contratar a un guionista, o comprar un regla para medir proporciones, o finalizar una serie más alargada y escuchimizada que los brazos de la gente que sale en ella.

Que dejen paso a los nuevos.

Pfff... que se retiren ya...
Pfff... que se acabe ya...

Basado en lo que dice la (antigua conocida de Cardcaptor Sakura) -SaKuRa-.

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martes, 7 de julio de 2009

Pfff: Cucurbitaceae Reentrante

Una cosa es reentrante si cumple que, sin finalizar, puede volver a ejecutar-se a ella misma, y una vez finalizada la nueva ejecución, proseguirá la anterior ejecución, garantizando el resultado.

Maticemos: garantizar no quiere decir que vaya a ser bueno, simplemente, esperemos, no se quedará atascado en ningún bucle infinito, aunque los signos hagan pensar lo contrario.

Cucurbitaceae es una familia de plantas que incluye la calabaza, el melón, el pepino y la sandía...

Así que si realizan una fusión, tenemos a.... BLEACH!

BLEACH
(ブリーチ)

Ichigo Kurosaki es un chaval que posee la habilidad de ver los espíritus. Espíritus como la shinigami Rukia Kuchiki, que se encarga de enviar las almas de los muertos al cielo o al infierno, según si son fantasmas o monstruosos hollows, respectivamente.

Uno de estos hollows hiere gravemente a Rukia, y ella tiene que ceder sus poderes a Ichigo para que salve la situación.
Desde ese momento, Kurosaki se convertirá en un shinigami substituto, e irá conociendo a más gente de su ciudad con poderes.

Hasta que los superiores de Rukia se enteran que transfirió sus poderes, delito que se castiga con la muerte, y proceden a capturarla a ella, y a inutilizar los poderes de shinigami substituto de Ichigo.

Después de estos sucesos, Kurosaki y sus compañeros se preparan para infiltrarse en el mundo de los shinigamis, la Soul Society, a enfrentarse a sus tropas y a rescatar a Kuchiki Rukia de su ejecución.

Allí descubrirán que todo esto no es más que una pequeña parte de una conspiración mucho mayor...

Y aquí acaba lo bueno de BLEACH, la obra de Tite Kubo.

Porque después de la excelente saga de Soul Society, la serie se convierte en un... pepino.

Un sinsentido que sigue una misma estructura: se llevan a alguien, entrenan, van a rescatar, luchan, rescatan, se llevan a alguien, entrenan... reentrante. Así durante los más de 30 volúmenes de manga.

Encima, los combates, la mayoría de ellos porque sí, también siguen una plantilla: lucha, diálogo, power up de A, power up de B, diálogo, power up de A, fin. Así durante los más de 200 episodios de anime.

Además llega un momento donde los personajes son un fanservice tan descarado que se nota lo que le dieron al autor... calabazas.

Que un personaje así puede estar bien, pero si vamos viendo un personaje tras otro, y cada vez "más grande"... pues plantea serias dudas de la originalidad de Tite Kubo. Y únicamente hay que mirar a Inoue, Matsumoto, Kūkaku, Halibel, Nel... melones, o bueno, como el mismo autor admite en sus dibujos, sandías.

Y aunque Tite admita que no tiene claro el final de la serie, la primera parte de la serie vale la pena, y muchos de los personajes hasta la Soul Society son muy carismáticos y con un gran potencial.

Pero improvisar no puede ser bueno eternamente, y se nota demasiado, desgastando la serie, y de hecho, compitiendo en directo con Naruto, hecho que se explicará en el futuro próximo aquí.

Por suerte, el nivel de dibujo que alcanzó Kubo, es bastante bueno, y es visualmente atractivo (aunque al principio, no).

Gracias a su estilo de dibujo y a sus personajes, BLEACH ha conseguido un enorme fanbase (tanto masculino como femenino), y es una de las Tres Grandes de la Weekly Shōnen Jump.

Por todo ello, si alguien no ha empezado BLEACH, que lo haga, es francamente grande. Pero que lo deje después de Soul Society.

Pfff... que se acabe ya...

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sábado, 27 de junio de 2009